martes, 20 de noviembre de 2012

Octubre


Muchas veces me pregunto como estarás, como te habrá ido el día entre idas y venidas. 
A veces, en ocasiones y cuando la noche no me escucha, no me hace falta saber si has pensado en mi. 

A veces, pero solo a veces, únicamente necesito que formes parte de mi vida, como persona, como algo, pero que estés ahí para mirarte mientras te invito a una cerveza.
A veces, alguna más, simplemente necesito que desaparezcas y no vuelvas los viernes por la noche. 

Muchas veces, solo quiero saber si eres feliz y si algún día conseguiras entender lo que siento en estos momentos.
Necesito pensar, o creer, que siempre ha habido un lazo entre nosotros que nos hace seguir juntos aunque cada uno siga su camino. 
Llámame, no he dejado de pensar en ti

viernes, 2 de marzo de 2012

Primavera

Cuando no estás, atrapo el tiempo en la cama mientras hago espirales con el humo de los cigarros que, uno a uno se van consumiendo en el cenicero contándome como podríamos haber vivido.


Cuando no estás, salgo a buscarte para decirte todas esas historias que el humo me contaba, pero que nunca llegarás a comprender.


Sigo echando de menos a las estrellas, a la arena, y a ti por descontado. 
Pero hoy ha llovido, hoy la tierra desprendía ese calor que anunciaba que el invierno se esta marchando, que el frío se va a ir con él y quién sabe, puede que tu también te marches. 
He sonreido, la primavera está cerca.

martes, 28 de febrero de 2012

Rutinas

Sigo sintiendo ese escalofrío por la espalda cada vez que dicen tu nombre, pero hasta ahora, todo va bien.

sábado, 7 de enero de 2012

Some shit, different day

Sí, echo de menos el ruido de madrugada
y el sol reflejandose en las ventanas
las risas a media tarde y la melancolía de las noches 
la incomodidad de los zapatos en el Manhattan
y la tranquilidad al sentir la brisa recien levantada.
Sí, los quejidos por el agua fría, y el placer del sol al mediodía 
los viajes por carretera, las paradas en algún lugar perdido
el café de las mañanas y las estrellas
Joder! en Madrid no hay estrellas
y no se dan cuenta que las echo de menos

martes, 11 de octubre de 2011

Él..


Ella, está empezando a tomar por costumbre pensar en él mientras le da la última calada al día…no es una buena adicción, y aunque ella lo sabe, se retuerce y se pregunta: 
- ¿Qué adicción lo es?
Sube el volumen de su canción, la de él por descontado, para probar suerte y poder enterrar los recuerdos en un mínimo susurro…

domingo, 9 de octubre de 2011

Dudas..


Todos los años, algún día, voy a tomar por costumbre preguntarte lo mismo: "¿A que tienes más miedo, a amar o al futuro?" 
Por si simplemente cambias de filosofía, aunque apuesto cualquier cosa a que siempre me responderás: 
"A amar, y ¿sabes por qué? Porque el simple hecho de amar, implica un futuro, el futuro al fin y al cabo se puede sobrellevar sin amor, pero un amor sin futuro es mucho mas complicado..y, nos guste o no, hoy en día el amor es incomprendido e infravalorado, el mundo ya no necesita amor, no necesita sentirse arropado ni protegido, el mundo sólo quiere disfrutar sin dar explicaciones, ser totalmente independiente, lo que yo entiendo por dar amor, el mundo lo entiende por dar sexo". 
Y yo, para no perder el hábito de las costumbres, te diré: "No desesperes, tengo la esperanza de que sigue habiendo gente buena y llena de valores en este mundo y, quién sabe, algún día esas personas nos quitaran el miedo a amar y al futuro, porque será con ellas con las que podremos discutir y hacer el amor, amándolas por igual"

jueves, 20 de enero de 2011

Inspiración invernal

"Esto no es una renuncia, no es un adiós, no es un me doy por vencida, es solo lo que pienso y que quiero salvar nuestros momentos. Intenta hacer con tu vida lo que más quieras, pero que eso te haga feliz. Te echaré de menos si decides no regresar. Siempre"
El frío de Diciembre en Madrid empezaba ha asomarse por doquier entre las personas que recorrían sus calles, sin rumbo buscando una sonrisa o incluso un corazón al que poder regalar la felicidad. Había pasado tanto tiempo desde que se marchó que nuestro recuerdo se antojaba demasiado efímero para haber sido real. 
Miré el tenue sol que se escondía tímido entre las nubes, sintiendo una extraña añoranza que me recordaba a nuestra distancia. Mi vida se había compuesto de pequeñas acciones sin sentido, sin tener un principio ni un fin desde que se fue de mi
Miraba a mi alrededor sin saber de verdad si observaba lo que tenía delante. Corría por las calles sin saber porque lo hacía, necesitaba liberarme de aquel bullicio que la gente causaba. Quería alejarme y volverme fría con el contacto humano. ¿Por qué tuvo que marcharse? Después de tanto tiempo nuestro juego empezó a perder ese encanto que nos cautivo durante la partida. Nunca busqué en su ausencia el cariño de una persona, no necesitaba un beso, ni una caricia ni si quiera buscaba un abrazo, amor o comprensión en una mirada ajena.  Siempre tenía esa mirada llena de picardía que me hacía sentirme importante, era raro no sorprenderle quitando una a una todas aquellas etiquetas que yo colocaba por un fanatismo a lo utópico y a la diversión. Había sido uno de esos chicos que cada vez que quería, te sacaba tu sonrisa más sincera, pero únicamente él tenía por costumbre sentarse en la cama después de cada película, encenderse un cigarrillo y pensar en los colores que ya no nos visitaban, me preguntaba entre besos y caricias si la vida era como muchas de esas historias que veíamos, en las que creíamos y teníamos una pequeña fe. Quizás rompí una perfección tras otra, o sólo rompí la única que me hizo sentirme viva, lo mejor no era si encontraba una respuesta a sus dudas, era subir la música, disfrutar de cada suspiro y envolverse en cada letra, pero toda canción tiene un final y con él un pensamiento y una esperanza que cae rodando cuando termina el ultimo sonido.