Sí, echo de menos el ruido de madrugada
y el sol reflejandose en las ventanas
las risas a media tarde y la melancolía de las noches
la incomodidad de los zapatos en el Manhattan
y la tranquilidad al sentir la brisa recien levantada.
Sí, los quejidos por el agua fría, y el placer del sol al mediodía
los viajes por carretera, las paradas en algún lugar perdido
el café de las mañanas y las estrellas
Joder! en Madrid no hay estrellas
y no se dan cuenta que las echo de menos
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